Apertura como de lo corriente; fuegos artificiales de la mano de nuestros impuestos, por los cuales tenemos un déficit enorme en sanidad y otros aspectos, GRASIAS; una plaza de toros abarrotada de toda índole de creencias, y siendo expresadas a grito pelado, puro estilo manchego.
Mientras nos agrupábamos para empezar a bañar los gaznates con algo de etanol, y que este dañase nuestros sistema nervioso hasta la embriaguez, sentía algo en mi alrededor un tipo de halo que me embriagaba con ausencia de alcohol, qué podría ser, umhhh, espera, seguramente sería hierba, uno de esos olores tan famosos en ferias.
Acompañando a mi amiga P. Jiménez, bueno digamos mejor Paula J. a que fuese a cagar ya que sentía la presión de un mojón cual ariete en fortaleza medieval, y precisaba una rápida retirada al escusado, la cual, debía ser comentada por el autor, del blog hacia todos los presentes.
Posteriores tragos, y charlas en una noche en la que para nada podían faltar unas buenas y largas porras, me refiero en este caso, a los churros albaceteños, no a los otros churros que otros/as recolectan cada noche y aunque sea un gran gasto energético el conseguir esos fluidos para las pocas calorías que tiene, a ellos/as les produce una gran alegría, estos mortales dependientes de aquello que llaman sexo, cuándo un inútil de esos se parará y admirará sus propias creaciones, observando al inodoro con admiración y orgullo, por la gran tarea hercúlea, que acaba de expulsar.
Señores, mucha suerte, buenas noches, y mucha mierda
Que voy a cagar!
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