domingo, 16 de octubre de 2011

Planteamiento bautismal

Era se una vez en una ciudad muy lejana, un hombre, rodeado de drogas, y con el ambiente que solo puede otorgar el barrio del Carmen con una ligera lluvia, se oían pasos dubitativos bajo la lluvia, venían a la mente palabras como Tisana o como canuto, o como una gran revelación para este nuestro protagonista, los Aranchiris, puede que el ser humano no haya descubierto la cura para la mierditis aguda, pero al menos poseemos un gran bastión del orgullo humano, los Aranchiris, que qué son? os preguntaréis algunos, aguardad pues lo sabréis.

Entre tinieblas y olor a porros y alcohol me hallaba a la mañana siguiente, colocado en mi cama como por arte de magia, como si un jodido ente sobrenatural me hubiese desarraigado del Carmen, de Patraix y de una perfecta e idónea combinación de THC y grupos etilo, jesus christ, cómo coño llegué? Nada podría haber sido más alucinógeno y psicodelico que lo de anoche.
Me levanté de la cama intentando no poner el pie en ningún resto originado a causa del uso de mi posada, cuando acompañado de un "hola qué tal?" con acento marroquí, me dirigía hacia el baño, joder el baño, cuántas mañanas nos has acompañado campeón.
Bajéme los pantalones y comenzó el arte a brotar de mi ano . Pero al final de todo algo ocurría, ese mojón tenía vida propia, me miraba a los ojos intentando adivinar qué pensaba, qué haría con él, me miraba en búsqueda de algo de compasión, era como si aquel mojón me conociese mejor que yo, era algo magnético, enorme, hipnotizante, cuando sin una razón, solo se me ocurrió llamar a un párroco para que si mi mojón muriese no fuese al limbo, no era un sitio para nada adecuado para él, habíamos entrelazado una preciosa relación, podríamos ir a cualquier sitio, París, La Roda, de viaje en la requenense...
Pero antes de nada, necesito un cura para un bautizo!!

AL PAPAMÓVIL!!!