lunes, 15 de agosto de 2011

Homenaje a Bukowski

Nada como levantarse de resaca en una casa ajena y en una cama supletoria, y al avanzar hacia la cocina encontrarse por el camino cuerpos sin ánima a causa de la más temible de las resacas. Cuando uno aproxima a sus fauces una taza del infierno en forma de café en estado de magma, que va quemando lentamente tus epitelios, y de un modo mágico e inesperado la sensación de incomodidad en la garganta se transporta a tu esfínter anal, notando esa ligera presión.

Te dispones a partir al baño una vez más esquivando a esos molestos zombies que no poseen otro modo de comunicación, que unos molestos gemidos. Al cerrar la puerta del baño ya intuyes lo que va a venir de tí, nada más que una tonelada de chocolatada.
Aprecias como empieza a salir esa mierda alimentada de cerveza, vodka, absenta, etc, empiezas a ver cómo el hedor se expande por toda la habitación, limitando la cantidad de aire limpio que tienes para subsistir y cómo limitas las inhalaciones nasales alternándolas por bucales, para evitar que tu cerebro tenga que soportar ese tóxico aroma matinal.

Dedicado, a un grande, mucha mierda para él y para mis lectores.

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